El gol todavía no cae y alguien ya está sosteniendo una cerveza ya sea en la tribuna de un estadio, alrededor de una mesa con amigos o frente a la televisión de una casa. La escena se repite desde hace generaciones y forma parte del paisaje habitual del fútbol, aunque pocas veces nos detenemos a pensar por qué esta bebida terminó ocupando un lugar tan importante en uno de los espectáculos deportivos más populares del planeta.