Si reflexionamos acerca del proceso de aprendizaje, una de las primeras ideas que nos viene a la mente es que éste ocurre cuando se interactúa con el entorno. La interacción nos proporciona información sobre las consecuencias de nuestras acciones y de lo que podemos hacer para alcanzar alguna meta. Durante la interacción también podemos recibir información de retroalimentación en forma de premios o castigos. Si hacemos algo correctamente, podemos recibir un premio que nos hace sentir bien. Si hacemos algo mal, recibimos un castigo y esta información nos conduce a mejorar o cambiar nuestro comportamiento.