Obsidiana Digital

Afirma Nobel de Química que conocimiento es prosperidad

Deslizar keyboard_arrow_down
Escrito por:
Publicación: calendar_month 26 de noviembre del 2025
Tienen que considerar que el mundo del trabajo barato como una forma de mantener la economía está desapareciendo", dice el Premio Nobel de Química 2009 Venkatraman Venki Ramakrishnan cuando se le pide un mensaje para los jóvenes mexicanos. "Para que un país prospere, su economía debe basarse en el conocimiento

Tienen que considerar que el mundo del trabajo barato como una forma de mantener la economía está desapareciendo", dice el Premio Nobel de Química 2009 Venkatraman Venki Ramakrishnan cuando se le pide un mensaje para los jóvenes mexicanos. "Para que un país prospere, su economía debe basarse en el conocimiento


Ramakrishnan es un Premio Nobel poco usual: nació y creció en la India, llegó a Estados Unidos a los 19 años, donde estudió en una universidad de no mucho prestigio, y, a lo largo de una carrera en la que acumuló alrededor de 50 rechazos en solicitudes de becas y trabajos, juntó un equipo con el que logró resolver uno de los problemas más complejos e importantes de las ciencias biológicas: la estructura de los ribosomas, razón por la que le fue concedido el premio junto con otros dos científicos.

Además, acaba de terminar su periodo de cinco años como presidente de la Royal Society, la academia científica de mayor tradición en el mundo. Al cuestionarle cómo había conseguido tal nombramiento, contesta con modestia: "Básicamente, haber tenido el Nobel".

Ramakrishnan es amante de la comida y la cultura mexicana. Días atrás, el Gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, le había enviado unos cubrebocas producidos por las artesanas del Estado con hermosos bordados tenangos. Al preguntarle si le habían gustado, corrió por uno que tenía cerca y se lo puso.
La primera edición en español de su libro La máquina genética (de la editorial Grano de Sal) la presentó de manera virtual en la Feria del Libro de Guadalajara. Esta obra, que ya se encuentra en librerías del País, es un esfuerzo editorial patrocinado por el Gobierno de Hidalgo y publicado por la editorial Grano de Sal.

Forma parte de la colección la Biblioteca Científica del Ciudadano que dirigen Omar López Cruz (Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica) y Lamán Carranza Ramírez (Unidad de Planeación y Prospectiva, del Gobierno del Estado de Hidalgo), un científico y un político tratando de crear un lenguaje común para alentar la discusión del impacto de la ciencia en la sociedad.

Este es el libro número siete de esta colección que reúne lo mejor del pensamiento de grandes científicos y divulgadores del mundo. La mayoría de los libros de esta colección, como en el caso de La máquina genética, son primeras traducciones a nuestro idioma.

Decir que el Nobel de 2009 lamenta que la pandemia de Covid-19 le haya impedido venir a México podría sonar poco sincero, pero Ramakrishnan, además del inglés, "algunas lenguas indias" y ruso, estudió español.

Por un lado porque, dice en español, "soy estadounidense también, y mi país es casi bilingüe hoy día, excepto el señor Trump". Pero sobre todo porque "me gustan muchos escritores en español"; menciona en especial a latinoamericanos como Carlos Fuentes, García Márquez y Borges. "Pensé que estaría bien leerlos en el (idioma) original".

A pesar de su carácter amable y accesible y de que prefiere que le llamen Venki que Venkatraman, Ramakrishnan es riguroso cuando aborda temas de ciencia y de política científica.

"Se los voy a decir muy claro: los países pobres en conocimiento y ricos en recursos son pobres; pueden tomar como ejemplo países africanos, que son muy ricos en recursos, o países sudamericanos. No son ricos", dice.

"Pero los países que no tienen recursos naturales, pero que han invertido en conocimiento, son ricos; como Suiza". Un ejemplo extremo es Singapur, donde "incluso tiene que importar agua para beber", pero que "se transformaron completamente con base en el conocimiento" y actualmente es uno de los países más ricos.

Esta tendencia histórica, considera, "va a estar sucediendo cada vez más y más, conforme la inteligencia artificial y la robótica guiada por computadora vayan avanzando en la manufactura. Así que cualquier país, para sobrevivir y prosperar en el siglo XXI, debe invertir en el conocimiento y debe invertir en ciencia. Creo que no hay otra opción".

Para Venki Ramakrishnan hay otros temas en los que hay que ser muy rigurosos.

 

Una ciencia propia

Ramakrishnan y su equipo contribuyeron a resolver un problema que, en aquella época, parecía no tener solución por su alto grado de complejidad: conocer la estructura a nivel atómico de los ribosomas, que son, por llamarlas de algún modo, las unidades de ensamblaje de las proteínas de los seres vivos.

De hecho, aclara el Nobel, actualmente los ribosomas, con su medio millón de átomos, siguen siendo las estructuras celulares unitarias biológicas más grandes que se conocen a nivel atómico, pues aunque se han descrito algunos más grandes, "son ensamblajes de objetos más pequeños", dice.

Además, el descubrimiento fue realizado con una técnica, la cristalografía de rayos X, compleja e indirecta, ya que no da una imagen sino lo que se conoce como un patrón de difracción. Para poner un símil un tanto torpe, pero no demasiado fuera de lugar, aplicar esta técnica es como tratar de averiguar la forma de un objeto arrojado al agua a partir de la estructura de las ondas que llegan a la orilla.

La cristalografía se hace por medio de unos grandes aparatos llamados sincrotrones, que son aceleradores de electrones, que pueden producir haces ordenados de rayos X los cuales se hacen pasar a través de las muestras que se quieren analizar, que tienen que estar cristalizadas.

"Entiendo que en México están construyendo un sincrotrón", dice Ramakrishnan con interés, pues, aunque actualmente la cristalografía ya no se usa para estudiar a los ribosomas, sigue teniendo muchas aplicaciones en física y química.

"Podría servir para estudiar materiales o interacciones de medicinas con sus blancos", dice el Nobel, y destaca la importancia de que cada país haga ciencia que sea relevante para sus poblaciones, pues, explica, los países ricos hacen ciencia para sí mismos y no se ocupan de la ciencia que sería necesaria para resolver los problemas de países pobres, como India o los de Latinoamérica.

Ahora, "están preocupados por Covid-19 porque llegó al norte, pero antes de eso no se preocuparon por el SARS y por otras epidemias".

Ramakrishnan aclara que no se refiere tanto a la parte de la ciencia que es universal, "como el origen de la vida, cómo funciona la biología o cómo empezó el universo; esas nos interesan a todos, "estoy hablando, más bien de la ciencia que tiene más aplicaciones, la ciencia dedicada a la medicina, a los materiales, a la conservación de la energía, a la purificación de agua, etcétera. Ahí es donde los distintos países pueden tener necesidades diferentes y es donde creo que cada uno debe desarrollar su propia ciencia".

Una de esas áreas es, por supuesto, la producción de vacunas, porque "la gente va a necesitar vacunas en el futuro", dice. Por un lado porque "no sabemos cuánto va a durar la protección de la vacuna anti-Covid, tal vez la inmunidad dure un año o dos y tengas que volver a ser vacunado"; por otro, porque de momento es un esfuerzo global, pero eso puede cambiar eventualmente, y porque se van a necesitar otro tipo de vacunas. "El tema es que cuando hay una emergencia todo el mundo quiere una reserva para sí mismo".

"No coincido con los discursos heroicos sobre la ciencia", se puede leer en las últimas páginas de La máquina genética.

"La ciencia no está separada del resto de las actividades humanas, es sólo una más de ellas. Las personas no dejan de ser humanas cuando se convierten en científicas, siguen teniendo ego, celos, inseguridades, y eso es lo que trato de reflejar en el libro, este lado humano de la ciencia", comenta Ramakrishnan.

De hecho, uno de los temas que más aborda en el libro es su propia inseguridad, que lo asaltó una y otra vez a lo largo de su carrera: como extranjero que busca hacerse un lugar en otro país, como estudiante de física que está más interesado en los problemas de la biología molecular, como aprendiz de la complicada técnica de la cristalografía de rayos X -después de haber comprobado que la dispersión de neutrones no le permitiría alcanzar su objetivo- o al pedir trabajo a la institución con la mayor cantidad de premios Nobel en el mundo: el Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad de Cambridge, que primero lo rechazó amablemente, pero después fue donde Ramakrishnan hizo sus grandes aportaciones.

Al preguntarle cómo pudo continuar a pesar de los cerca de 50 rechazos que recibió a lo largo de ese camino, Ramakrishnan contesta: "Debo decir que estaba preparado, así que si era rechazado podía optar por hacer alguna otra cosa".

Primero, a finales de los 70 y principios de los 80, "yo sabía algo de computadoras porque las usaba para mi trabajo, así que podría haber ido al Silicon Valley quizá ahora sería millonario", dice riendo.

Actualmente, Ramakrishnan está tratando de dilucidar cómo se regula la actividad de los ribosomas, un tema que puede tener gran relevancia. Como ejemplo, cuenta que la primera proteína codificada en el genoma del coronavirus SARS-CoV-2, llamada Nsp1, se une a los ribosomas de la célula humana y los bloquea. "Así que lo primero que hace el coronavirus es impedir que la célula siga haciendo sus propias proteínas".

Pero pareciera que hay otra cosa que realmente le hubiera gustado hacer: "Podría haberme ido a dar clases en high school (que es el nivel de secundaria y preparatoria en nuestro sistema). Creo que es una excelente profesión, estás enseñando a mentes jóvenes a pensar y hacer ciencia".

Aunque añade, "creo que cualquier cosa que estuviera haciendo me habría hecho feliz. No es como que si no me sale tal cosa es el fin del mundo, ¿sabes? Tienes que ser flexible".

"Los países pobres en conocimiento y ricos en recursos son pobres; pueden tomar como ejemplo países africanos, que son muy ricos en recursos, o países sudamericanos. No son ricos".

La editorial Grano de Sal, en asociación con diversas librerías, ofrece el ciclo Con un grano de ciencia, un conjunto de conversaciones virtuales todos los miércoles de febrero y marzo a las 19:00 horas.

 

10 de febrero

Martín Bonfil Olivera, divulgador de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y Yael Weiss, escritora, conductora de TV UNAM y editora en la Revista de la Universidad de México, dialogarán sobre La máquina genética, la carrera por descifrar los secretos del ribosoma, de Venki Ramakrishnan.
Se realizará en conjunto con Librerías Gandhi y se transmitirá a través de sus redes sociales a las 19:00 horas.
 

Cuando Eratóstenes midió el radio de la Tierra
Obsidiana Digital | Científicos
Obsidiana Digital | Científicos
Este sábado, en 118 sedes del país, se celebra la Noche de las Estrellas

Newsletter

Suscríbete a nuestro newsletter y recibe lo último en publicaciones y contenido exclusivo.

Obsidiana Digital 2025
Obsidiana Logo ASTRYD Editorial IA