El cine y el ferrocarril conformaron una mancuerna tecnológica que, entre fines del siglo XIX e inicios del XX, fue instrumental para proclamar, amplificar y difundir globalmente la llegada de la modernidad. Esta conjunción se expresa en La llegada del tren a la Ciotat, una de las vistas con las que los Hermanos Lumière anunciaron al mundo la invención del cinematógrafo en 1895.