Hace unas cuatro décadas, el investigador John Whipps definió la microbiota como una comunidad de microorganismos (bacterias, arqueas, virus, protozoos y hongos) que habita zonas bien delimitadas del cuerpo humano, como la piel o el intestino. Desde entonces, esta comunidad microscópica ha capturado la atención de la ciencia por su impacto directo en nuestra salud.