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Irais Bautista Guzmán

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Publicación: calendar_month 9 de marzo de 2026

Desde niña, Irais Bautista Guzmán encontró en las matemáticas algo más que números: un juego, un lenguaje secreto para descubrir patrones y resolver enigmas. No le bastaba con obtener el resultado; quería entender por qué las reglas funcionaban como funcionaban. Esa curiosidad fue el inicio de su vocación científica.

En la preparatoria, al participar en unas Olimpiadas de Física, descubrió que las matemáticas eran también una herramienta para comprender la naturaleza. En la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP asistió a clases y prácticas experimentales que marcaron su decisión. Recuerda especialmente cuando midieron la constante de gravedad y cuando construyeron una pequeña batería. Ver cómo una idea teórica se convertía en un fenómeno real, con materiales simples e ingenio, la convenció de estudiar Física.

Una práctica de laboratorio bastó para convertir la curiosidad en vocación.

Durante el posgrado se interesó por el plasma de quarks y gluones, un estado de la materia que existió microsegundos después del Big Bang. En los experimentos ALICE y CMS del CERN comprendió que, al colisionar iones pesados a energías extremas, es posible recrear en laboratorio condiciones similares a las del universo primigenio. En cada colisión, la materia deja de comportarse como la conocemos y se transforma en un fluido casi perfecto de quarks y gluones. Estudiarlo es, en cierto modo, asomarse al origen del universo.

A lo largo de su carrera ha confirmado que la ciencia avanza con pequeños pasos y gracias al trabajo colectivo. Cada resultado es producto de la colaboración entre personas de distintas disciplinas y generaciones.

En 2017 recibió la beca L’Oréal–UNESCO–Conacyt–AMC “Para Mujeres en la Ciencia”. Más que un logro individual, lo asumió como una oportunidad para visibilizar el trabajo de las mujeres científicas en México y acompañar a nuevas generaciones. Reconoce que ser mujer en la ciencia implica desafíos, pero también la posibilidad de transformar estructuras y abrir espacios más justos y diversos.

A las niñas y jóvenes interesadas en la física les aconseja seguir su curiosidad. Preguntar, equivocarse y cambiar de rumbo es parte del proceso. La ciencia no consiste en tener todas las respuestas, sino en disfrutar la búsqueda. Para Irais, cada día de investigación es una oportunidad para aprender algo nuevo. Y en esa disposición permanente a seguir aprendiendo se resume el sentido de su trabajo.

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