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Sueños circulares y catedrales subterráneas

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Publicación: calendar_month 9 de marzo de 2026

El Duomo de Milán comenzó a construirse en 1386 y no fue declarado concluido sino hasta 1965. Casi seiscientos años de obra. Los primeros maestros de construcción sabían que jamás verían terminada la catedral. Aun así, colocaron la primera piedra. No era un proyecto para una generación, sino para muchas.

En el CERN, cerca de Ginebra, circulan hoy planos que evocan esa misma ambición. Dibujan un túnel de casi 91 kilómetros de circunferencia que atravesaría la región fronteriza entre Francia y Suiza, con tramos bajo el lago Lemán. El proyecto se llama Future Circular Collider (FCC) y busca ir más allá del actual Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Su objetivo: explorar con una energía y precisión inéditas la maquinaria íntima de la naturaleza.

Estudio de factibilidad y horizonte de decisiones

El 31 de marzo de 2025, el CERN publicó el informe de factibilidad técnica, financiera y geológica del FCC. Más de 1,400 científicos e ingenieros participaron en su elaboración. La conclusión fue clara: no existen obstáculos técnicos insalvables para su construcción.

El documento detalla estudios del terreno, modelos de ingeniería, escenarios presupuestales y fases operativas. El costo estimado asciende a 15,300 millones de francos suizos. Sin embargo, aún no existe una decisión política definitiva ni un plan cerrado de financiamiento.

Parte del trabajo preliminar ya comenzó. Entre 2025 y 2026 se realizan estudios sísmicos y perforaciones bajo el lago Lemán para determinar profundidad, estabilidad y trazado óptimo del túnel. Si el proyecto recibe aprobación formal, la construcción podría iniciar en la década de 2030. Las primeras colisiones ocurrirían en la década de 2040. La fase más energética, basada en protones, operaría décadas después.

La factibilidad técnica está demostrada; la decisión ahora es política y colectiva. 

El FCC no es todavía una realidad, pero está más cerca que nunca de convertirse en una decisión histórica.

Un programa doble: precisión y potencia

El diseño del FCC contempla dos etapas complementarias, siguiendo la lógica empleada en el LHC:

FCC-ee: colisionador de electrones y positrones. Su misión sería medir con altísima precisión las propiedades del bosón de Higgs y de las partículas W y Z. Una "fábrica de Higgs" destinada a refinar el modelo actual de la física de partículas.

FCC-hh: colisionador de protones —y posiblemente iones— que reutilizaría el mismo túnel con tecnología adaptada para alcanzar energías de hasta 100 teraelectronvoltios (TeV), más de siete veces la energía máxima del LHC.

Esta combinación permitiría unir precisión extrema con exploración energética, abriendo la puerta tanto a mediciones detalladas como a la búsqueda de fenómenos aún desconocidos.

Ecos desde oriente

Mientras Europa evalúa el FCC, China impulsa el Circular Electron Positron Collider (CEPC), también de unos 100 kilómetros de circunferencia. Su diseño técnico fue publicado en diciembre de 2023. La propuesta contempla una transición posterior hacia un colisionador de protones denominado SppC.

Sin embargo, el proyecto no fue incluido en el más reciente plan quinquenal del gobierno chino, por lo que su calendario de aprobación y construcción permanece incierto.

En cualquier caso, ambos proyectos enfrentan importantes desafíos de financiamiento, cooperación internacional y sostenibilidad a largo plazo.

Ingeniería al límite

Excavar un túnel de 91 kilómetros bajo suelos variables y con tramos sublacustres exige una precisión estructural extraordinaria. El estudio del FCC prevé una profundidad promedio cercana a los 200 metros. Se han evaluado presiones de agua subterránea, estabilidad sísmica, drenaje y fatiga estructural.

La competencia científica entre continentes marca el ritmo de la era post-LHC.

Los imanes superconductores deberán operar a 1.9 kelvin —casi el cero absoluto— y generar campos magnéticos de 16 teslas o más, más del doble que los actuales. Los sistemas de vacío, enfriamiento y sincronización del haz requerirán tolerancias mínimas y control en tiempo real.

Desde 2025, el lecho del lago Lemán es cartografiado mediante estudios sísmicos y perforaciones exploratorias para ajustar el diseño definitivo.

Portada: Interior del detector ATLAS durante su construcción en el CERN. La persona en el centro permite apreciar la escala de uno de los instrumentos científicos más grandes jamás construidos. Foto: CERN / Colaboración ATLAS

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