“Se puede hacer mucho con la diplomacia, pero desde luego se puede hacer
mucho más si la diplomacia está respaldada por la imparcialidad y la fuerza.” - Kofi Annan
La diplomacia, “El arte de relacionarse entre Estados por acuerdo en vez de la utilización de la fuerza”; esa es la definición que nos el brindó autor Henry Kissinger en 1994 en su famosa obra “Diplomacy”, pero... ¿Por qué se busca conceptualizar este termino?, sencillamente porque este será el punto de partida.
La utilización de la palabra “arte” es algo bastante ambiguo pero que a la vez nos da claridad, realmente el decir que la diplomacia es “una actividad con una finalidad estética y comunicativa a través de diversas técnicas” es algo parcialmente verídico, porque a partir de que entramos en términos “estéticos”
todo se vuelve subjetivo.
La diplomacia tiene varias presentaciones, desde Diplomacia Coercitiva hasta la curiosa Diplomacia del Ping-Pong, pero el suceso que se estudiará estudiar será un claro ejemplo de lo que viene siendo Diplomacia Cultural, siendo que la diplomacia cultural se refiere al papel que desempeñan los factores
culturales como las características espirituales, materiales, intelectuales, emocionales, además del arte, los estilos de vida, las formas de convivencia, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias en las Relaciones Internacionales.
El poder suave es una forma de llegar a otras naciones con un mensaje diplomático atractivo, ciertamente interesado, pero cargado también de formas ambles, en el que los valores civilizatorios y la cultura son la carta de presentación. Ganar las mentes y los corazones de los otros. (Joseph S. Nye, Jr.).
Durante el Siglo XIX, Japón se vio envuelto en diversos conflictos que no fueron muy favorables para sus relaciones con demás actores del sistema internacional, en su mayoría por cuestiones con propósitos expansionistas, estoaunado a la inestabilidad que se comenzaba a presentar sobre sus cabezas de Estado (Periodos Taishō y Shōwa).
Con Shigeru Yoshida como primer ministro de Japón inmediato después de la Segunda Guerra Mundial, se presentó un énfasis al desarrollo de la economía y una nueva estrategia militar en la cuál los Estados Unidos de América serían participes, Japón ya no era una potencia militar como a inicios del siglo. Todas las medidas para el progreso de aquellos aspectos en materia de política exterior serían conocidos como “Doctrina Yoshida”. Japón tendría que solucionar ahora sus relaciones de alguna u otra manera.
Japón comenzó por implementar numerosos programas de intercambio cultural con EE. UU. durante los primeros años de la posguerra que fueron parcialmente funcionales que se podrían considerar como las bases de lo que sería ya la diplomacia cultural nipona de 1970, pues durante esos años, los
japoneses ya habrían cumplido “la misión histórica de reconstruir la economía y de reintegrar al país a la comunidad internacional” (Diplomatic Bluebook, 1973).
El Bushidō nipón a finales del Siglo XX
Dentro de la tradición japonesa, el Bushidō es un código samurái, que consistía en que los samurái estaban comprometidos a permanecer leales y honorables hasta la muerte, asimismo que entregaban sus vidas al deber. Hoy en día, Bushidō es una expresión que se utiliza para referirse al “camino del guerrero”.

La Gran Ola de Hokusai (The Met). Hokusai, K. (ca. 1830–1832). Under the wave off Kanagawa (The great wave) [Xilografía]. The Metropolitan Museum of Art.
Durante la década de 1960, Japón comenzó a exportar sus producciones animadas alrededor del mundo, tomando Asia, Europa y América como principales receptores. Para estos años, la estrategia del “Cool Japan” aún no estaba en marcha, pero sin duda, esta primera oleada de anime comenzó a despertar el
interés exterior de una manera completamente diferente sobre el país del sol naciente.
Diez años después, el anime inició a sentar las bases a un nuevo rumbo dentro del mundo de la animación. Mientras que las producciones occidentales principalmente se dedicaban a la industria del entretenimiento infantil, la animación japonesa trataba temas mucho más complejos como el existencialismo.
No fue hasta 1980 que el en esta entonces nuevo Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, bajo la administración de Saburō Ōkita decidió enfocar la política exterior japonesa en una estrategia de rebranding nacional, en la cual, se daría difusión específica a una telenovela japonesa conocida como Oshin. Esta producción pasó a la historia como una de las series más vistas de todos los tiempos.
Oshin contaba la historia de vida de Shin Tanokura, una mujer de bajos recursos del periodo Meji. Prácticamente este relato nos da a conocer el “camino del guerrero” que llevó a esta mujer al éxito de una manera hasta cierto punto cruda y realista, lo que causó que muchísimas cadenas de televisión japonesas la rechazaran hasta la aprobación del director Mikio Kawaguchi. A partir de su lanzamiento internacional, el impacto cultural de la telenovela nipona fue rotundamente icónico. Al menos en el caso de Medio Oriente, comenzaron a originarse infinidad de referencias a la producción televisiva, como
lo fue el caso de Vietnam, donde desde la emisión de la serie, el término Oshin se empezó a utilizar para llamar a una sirvienta.
Sin duda, Oshin fue un parteaguas para el inicio de la estrategia Cool Japan, a la que le siguieron proyectos como Heidi, Candy Candy, Mazinger Z, Remi, entreo otros. Al menos, en el caso de México, estos dibujos animados no fueron transmitidos hasta inicios de 1980.
Desde ese momento, Japón ha mantenido su exitosa estrategia de branding nacional. Al menos en 1990 el impacto del anime era tan fuerte que su influencia obtuvo el nombre de Anime-manía, siendo que una gran cantidad de series animadas se transmitían en canales desde los cuales podían disfrutar todo
tipo de infantes, pues también eran transmitidos en señales de Tv Abierta. Animes como Sailor Moon, Dragon Ball, Neon Genesis Evangelion, Beyblade, Pokémon,Captain Tsubasa y Full Metal Alchemist son ejemplos de caricaturas que ayudaron al surgimiento de este fenómeno.
Para inicios del Siglo XXI, el impacto japonés era tan grande que comenzó a captar la atención no sólo del público en general, sino, que también de aquellos estudiosos del Sistema Internacional, pues el efecto también había impulsado la inversión empresarial extranjera.
No fue hasta el 2002, surgió el término “Cool Japan”, justo para hacer referencia al creciente interés por Japón de la sociedad internacional. Acuñado por Douglas McGray, la expresión fue integrada oficialmente a la Política por parte del ex-primer ministro Koizumi Jun’ ichiro en 2003. En el discruso de Jun’ ichiro, se remarcó el peso que tenía la cultura japonesa en la cultura pop contemporánea y
su funcionalidad dentro del crecimiento económico. No hay que dejar a un lado que este crecimiento y reintegración positiva al escenario internacional se logró gracias a la globalización, puesto que muchos
países se vieron orillados a participar en la nueva carrera tecnológica que esta vez no incluía armas, simplemente se buscaba un fácil acceso al público en general.

Shinzo Abe Ex Primer Ministro de Japón durante revelación de sede Juegos Olímpicos en la Clausura de Río McGuire, L. (2016). Shinzo Abe dressed as Super Mario during the Rio 2016 Olympics closing ceremony [Fotografía]. The Comeback.
Japón ha sido conocido como un gigante tecnológico desde las épocas militares. Actualmente lo sigue siendo, pero a diferencia de esos años, tenemos un japón conectado con el mundo. Videojuegos, producciones de entretenimiento, automóviles, en los accesorios que usamos día con día tenemos un pedazo de esta nación.
El rol que juega Japón dentro de la diplomacia cultural es emblemático, ya que ha superado todos los retos de un sistema internacional constantemente cambiante, con una sociedad mundial de múltiples diferencas de perspectiva e ideologías. Japón un gigante de la diplomacia cultural.

Fotografía de Nagoya (GaijinPot) GaijinPot Travel. (s.f.). Nagoya city [Fotografía].
“Si la gente disfrutara el resplandor de la vida a través del arte y la moda, podrían
dejar de pelear o sentir ira.”
(Yayoi Kusama)
Referencias
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- Agyeiwaah, E., Suntikul, W., & Carmen, L. Y. S. (2019). ‘Cool Japan’: Anime, soft power and Hong Kong generation Y travel to Japan. Journal of China Tourism Research, 15(2), 127-148.
- Iglesias, J. A. S. (2017). Japón imaginado. El imaginario manganime y la peregrinación mediática en el marco de la estrategia «Cool Japan». Mirai. Estudios Japoneses, (1), 253-262.
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- Guajardo, M. (2016). Tokyo 2020 Olympics: Nation branding creates an opportunity for a new cultural narrative for Japan. In The International Conference on Japan and Japan Studies 2016 (pp. 79-90).
- Rodrigues, P. L. (2014). El “cool” del Cool Japan: la construcción de una política cultural para la promoción de la identidad nacional y la economía creativa. In Primer Congreso Latinoamericano de Gestión Cultural, Santiago de Chile.
Pie de Foto de Portada: Fotografía de Nagoya (GaijinPot) GaijinPot Travel. (s.f.). Nagoya city [Fotografía].