Versión auditiva
Bitcoin comenzó como una moneda digital cuyo valor se expresaba en centavos de dólar y que, al día de hoy, alcanza los 77,150 dólares por unidad. Sin embargo, más allá del comportamiento de esta criptomoneda, existe una tecnología detrás de ella que podría convertirse en una pieza fundamental para la evolución del sistema financiero tradicional: el blockchain.
La verdadera transformación, explica Maricarmen, no estaría únicamente en Bitcoin, sino en la infraestructura tecnológica que permite registrar y procesar transacciones de manera digital. Para entender la magnitud de este cambio, es necesario mirar hacia atrás y recordar una de las crisis que enfrentó Wall Street durante el siglo pasado.
La crisis del papel que cambió Wall Street
Antes de la década de los setenta, comprar una acción implicaba recibir un certificado que acreditaba la propiedad de determinado porcentaje de la empresa.
Durante los años sesenta, Wall Street enfrentó la llamada “paperwork crisis”, una situación provocada por el enorme volumen de certificados que se emitían diariamente. La cantidad de documentos había superado la capacidad para moverlos, registrarlos y mantenerlos bajo custodia.
La solución fue la creación de la DTC (Depository Trust Company), institución encargada de emitir, mover, registrar y custodiar estos certificados de manera digital.
En términos sencillos, la DTC comenzó a funcionar como una especie de sistema operativo de Wall Street.
Cuando los grandes bancos realizan operaciones por miles de millones de dólares —ya sea para obtener un préstamo, intercambiar acciones por dólares o invertir en nuevos activos— no pueden depender únicamente de que cada institución lleve correctamente sus propios registros.
Es necesaria una infraestructura común que permita determinar quién posee qué, quién debe qué y garantizar que las operaciones se liquiden correctamente.
El reto actual: velocidad y administración
Con la evolución de los mercados financieros, coordinar todos esos movimientos se ha vuelto cada vez más complejo y riesgoso. Esto puede generar procesos más tardados y limitar la velocidad con la que las instituciones financieras pueden operar.
El problema puede entenderse a partir de una situación cotidiana.
Quien ha administrado un negocio sabe que la disponibilidad de dinero es fundamental. Si un cliente tarda en pagar o si un banco demora en autorizar un préstamo, la capacidad para avanzar también se ve afectada.
De acuerdo con la explicación planteada durante la entrevista, los bancos enfrentan un problema similar. Y es precisamente en este punto donde entra el blockchain.
Blockchain: una nueva infraestructura para las transacciones
El blockchain puede entenderse como un sistema digital que opera mediante una serie de reglas destinadas a autorizar transacciones.
En el sistema financiero tradicional, administrar dinero requiere protocolos, mecanismos de verificación y distintos niveles de seguridad para garantizar que las operaciones sean confiables.
La propuesta del blockchain consiste en trasladar estos procesos a una infraestructura completamente digital, permitiendo que determinadas operaciones puedan realizarse de manera mucho más rápida.
Ejemplo
Si JP Morgan necesitara mil millones de dólares para invertir en una nueva tecnología o ampliar su infraestructura y quisiera obtenerlos mediante la venta de acciones a Bank of America, una operación de este tipo podría realizarse a través del blockchain y liquidarse en segundos.
El cambio, por lo tanto, no estaría únicamente en la moneda digital, sino en la posibilidad de utilizar una infraestructura capaz de procesar operaciones financieras con mayor velocidad.
La tokenización: convertir los activos en instrumentos digitales
Para que este modelo pueda funcionar es necesario un proceso adicional: la tokenización.
La tokenización consiste, básicamente, en emitir tokens, es decir, representaciones digitales construidas sobre blockchain y respaldadas por un activo.
Ese activo puede ser una acción o incluso un bien material.
Estos tokens serían los instrumentos utilizados para realizar determinadas transacciones. Para que este modelo pueda convertirse en una realidad dentro del sistema financiero, sería necesario que el gobierno de Estados Unidos permita reconocerlos como valores válidos para este tipo de operaciones.
La SEC (Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos) ya habría emitido una autorización para que los bancos puedan realizar operaciones sustentadas en tokens, aunque estas operaciones deberán llevarse a cabo bajo la infraestructura proporcionada por la DTC.
Es precisamente en este contexto donde adquiere relevancia el lanzamiento del servicio de tokenización de la DTC previsto para octubre.
Del certificado físico al token digital
La comparación con la crisis del papel de los años sesenta permite comprender mejor la dimensión del cambio.
En aquella época, el problema estaba relacionado con la enorme cantidad de certificados físicos que debían emitirse, trasladarse, registrarse y custodiarse.
La respuesta fue digitalizar esos certificados.
Hoy, el desafío sería diferente, pero guarda una similitud importante: el enorme volumen de transacciones que las instituciones financieras necesitan procesar.
La solución propuesta sería utilizar tokens para hacer que esas operaciones sean más rápidas y seguras.
En este sentido, no se trataría únicamente de una transformación tecnológica, sino de un cambio en la manera de administrar, proteger y procesar las operaciones financieras.
Y aunque pueda parecer una evolución natural de los sistemas digitales, el impacto sería comparable, por su magnitud, con el momento en que se permitió realizar la compra de acciones de manera digital.
El nuevo mercado que puede surgir alrededor del blockchain
Cuando una transformación tecnológica de esta magnitud ocurre, también aparecen nuevas necesidades.
Una de ellas es la demanda de datos.
Para los analistas e inversionistas, conocer los movimientos de los bancos resulta fundamental para comprender el comportamiento del mercado bursátil. Sin embargo, hasta ahora este tipo de información no se registraba sobre blockchain.
Con la incorporación de las operaciones financieras a esta infraestructura, podría ser posible obtener y analizar esos datos mediante procesos diseñados específicamente para extraer información del blockchain.
Pero acceder a esta información requiere conocimiento técnico e inversión.
Precisamente ahí surge una nueva oportunidad para las empresas especializadas en desarrollo de software y soluciones basadas en blockchain y criptomonedas: facilitar el acceso a estos datos para que puedan ser utilizados por analistas e inversionistas sin necesidad de enfrentar directamente toda la complejidad técnica.
Una transformación que apenas comienza
La evolución del blockchain dentro del sistema financiero plantea un escenario en el que la velocidad, la seguridad y la administración de las transacciones podrían cambiar de manera importante.
La comparación histórica resulta reveladora: así como la crisis del papel obligó a Wall Street a transformar la manera en que registraba y custodiaba las acciones, el crecimiento del volumen de operaciones financieras podría impulsar ahora una nueva transformación basada en la tokenización.
El verdadero cambio, por tanto, no estaría únicamente en Bitcoin. La discusión apunta hacia la infraestructura que existe detrás de esta tecnología y hacia la posibilidad de que el blockchain se convierta en uno de los pilares sobre los que opere el mercado financiero del futuro.
Y, junto con esta transformación, también surgirán nuevas necesidades: desde infraestructura tecnológica hasta herramientas capaces de convertir los datos generados por blockchain en información útil para quienes toman decisiones dentro del mercado.
La industria continúa evolucionando y, como se planteó durante la entrevista, conocer estos cambios con anticipación podría ser fundamental para comprender hacia dónde se dirige el sistema financiero.