Antes de irse a dormir en el quinto día de vuelo, la tripulación de Artemis II tomó una última fotografía de la Luna, mientras esta se acercaba por la ventana de la nave espacial. Orion y los cuatro humanos a bordo entraron en la esfera de influencia lunar a las 12:37 a. m. EDT del 6 de abril, marcando el punto en el que la gravedad de la Luna comenzó a ejercer una atracción mayor que la de la Tierra.
Con el objetivo de acercar la ciencia y la tecnología de manera lúdica, creativa e inclusiva, se llevó a cabo el Zócalo de las Ciencias en el corazón de la Ciudad de México, coordinado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI) y PILARES de la CDMX.
Con el propósito de acercar a niñas, niños y jóvenes al mundo de la ciencia, Obsidiana participó en la primera edición del Zócalo de las Ciencias con el taller "Diseña tu traje de astronauta con Obsidiana". Esta actividad buscó despertar la curiosidad, la creatividad y el interés por la divulgación científica desde la infancia.
La Revista Obsidiana dirigida por el hidalguense Lamán Carranza Ramírez recibió una mención especial durante la 17ª edición de La Noche de las Estrellas, el evento de divulgación científica más grande e importante de América Latina, realizado en Ciudad Universitaria ante más de 90 mil asistentes.
La ciencia y la cultura iluminaron la capital del país en una noche verdaderamente inolvidable. Más de tres mil personas participaron en la gran Observación Astronómica organizada por la revista Obsidiana: Ciencia y Cultura por México, encabezada por Lamán Carranza Ramírez, en colaboración con Noche de las Estrellas, Gobierno de la Ciudad de México, SEMOVI, Muévete en Bici, la UNAM, SECIHTI, Interastro y Skyshop.
En el marco de la Noche de las Estrellas, uno de los encuentros de divulgación científica más importantes del país, Jonathan, el joven mexicano que ha dedicado su vida a perseguir el sueño de llegar al espacio, compartió su historia, marcada por la perseverancia, la creatividad y la convicción de que la ciencia puede transformar realidades.
En abril de 2026, la humanidad volverá a la órbita lunar. Pero este regreso no solo habla del espacio.
En sus inicios, en 1982, “Domingos en la Ciencia” tenía como escenario el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad. Ahí, científicas y científicos de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) ofrecían conferencias para niños y jóvenes, una valiosa oportunidad para charlar cara a cara con investigadores mexicanos, provocar el interés por la ciencia y, quizá, despertar algunas vocaciones científicas. Con el tiempo, el programa evolucionó y, en cada una de sus sedes, las charlas se impartían en diferentes días de la semana.
En las matemáticas trabajamos con diversos tipos de números que distinguimos por sus propiedades aritméticas: los números naturales, por ejemplo, nos sirven para contar, son el 1, 2, 3, etc. Si extendemos el conjunto de los naturales con el cero y los números negativos, obtenemos los llamados números enteros. Las fracciones enteras consisten de un numerador y un denominador entero pero distinto de cero, como es el caso de los números 2/5, 3/4, etc.
Los llamados números de Fibonacci tienen algo casi irresistible: son extraordinariamente simples de generar y, además, aparecen una y otra vez en la naturaleza, como si fueran una especie de estela matemática del crecimiento. No es casualidad que estén íntimamente ligados a la llamada “razón dorada”, ese número que desde la antigüedad se asocia con proporciones particularmente armónicas.