Lamán Carranza Ramírez es un divulgador científico, emprendedor y desarrollador de grandes proyectos. Es Abogado y Maestro en Derecho Parlamentario. Se desempeña como Director General de la revista Obsidiana: Ciencia y Cultura por México
La publicación reunió a 121 creadores, 12 escritores y científicos, 20 personas involucradas en la fotografía, corrección de estilo, comunicación y difusión, diseño museográfico, entre otras tareas.
Quiero empezar con una pregunta muy directa para quienes van en el coche, están en la oficina o nos escuchan desde casa: ¿cuántos de ustedes despertaron hoy ya cansados? Hablo de esa sensación pesada de levantarte, tomarte el café y sentir que, aunque cerraste los ojos ocho horas, el cuerpo simplemente no se enteró. Es la famosa frase que todos hemos dicho alguna vez: “Dormí, pero no descansé”. Lo curioso es que hoy no estamos cazando mamuts ni arando la tierra de sol a sol. Físicamente, nuestra vida es más cómoda que la de cualquier generación anterior, pero nos sentimos más agotados que nunca. Y la ciencia tiene una respuesta inquietante: el cansancio moderno ya no es muscular, es neurológico.
El arte y la ciencia son dos formas de conocimiento alejadas una de la otra durante los últimos años; de hecho, del estudio de esta forzada separación surgió el estereotipo de dos culturas: ciencias y humanidades, una disfuncional brecha del conocimiento.
Queridos lectores, qué gusto estar con ustedes. Seguro habrán visto una viñeta famosa de Mafalda.
La relevancia que se le da a la política científica en un país dentro de la planeación y estrategia, a mediano y largo plazo, es un indicador del desarrollo de esa nación y la calidad de vida que tendrán sus habitantes.
En el mundo hay caminos certeros, aunque siempre es una decisión muy difícil dejar de aferrarnos a los prejuicios.
La ciencia se vive y se comparte
El nuevo poder no se ve. No tiene rostro. No se vota. No aparece en discursos. Pero decide qué ves, qué crees… y qué oportunidades tienes.
Si se pone atención a lo que el filósofo italiano Nicolás Maquiavelo (1469-1527) postuló en su obra El Príncipe, y no a la leyenda negra en torno al autor, se puede apreciar el espíritu renacentista de un escritor que ante todo fue republicano y enemigo de la violencia.
Después de más de medio siglo desde las misiones Apolo, la humanidad está a punto de dar un paso decisivo para regresar a la Luna. La misión Artemis II de la NASA no es solo un lanzamiento más: representa el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial, con objetivos mucho más ambiciosos que simplemente “volver”. Esta vez, la meta es quedarse… y avanzar más allá.
En las matemáticas trabajamos con diversos tipos de números que distinguimos por sus propiedades aritméticas: los números naturales, por ejemplo, nos sirven para contar, son el 1, 2, 3, etc. Si extendemos el conjunto de los naturales con el cero y los números negativos, obtenemos los llamados números enteros. Las fracciones enteras consisten de un numerador y un denominador entero pero distinto de cero, como es el caso de los números 2/5, 3/4, etc.
Los llamados números de Fibonacci tienen algo casi irresistible: son extraordinariamente simples de generar y, además, aparecen una y otra vez en la naturaleza, como si fueran una especie de estela matemática del crecimiento. No es casualidad que estén íntimamente ligados a la llamada “razón dorada”, ese número que desde la antigüedad se asocia con proporciones particularmente armónicas.