Lamán Carranza Ramírez es un divulgador científico, emprendedor y desarrollador de grandes proyectos. Es Abogado y Maestro en Derecho Parlamentario. Se desempeña como Director General de la revista Obsidiana: Ciencia y Cultura por México
La publicación reunió a 121 creadores, 12 escritores y científicos, 20 personas involucradas en la fotografía, corrección de estilo, comunicación y difusión, diseño museográfico, entre otras tareas.
La Organización Mundial de la Salud, en voz de su director Tedros Adhanom, dio a todo el mundo lo que comunmente se dice “una cachetada de realidad”, respecto de los avances de la vacuna contra Covid-19.
Lo integran diversas instituciones de educación superior y ciencia
La de patentes, marcas y derechos de autor es una industria en constante movimiento, donde la tecnología es la cerámica para moldear un futuro innovador.
Después de que por segunda vez el proyecto para crear el primer sincrotrón mexicano no prosperara, los científicos nacionales detrás de este empeño se resisten a tirar la toalla.
Lamán Carranza Ramírez expresó que colaborar para esta colección es una estrategia para establecer la ciencia, la tecnología y la innovación como vías de desarrollo.
Históricamente hay una conexión profunda entre las ratas, las pandemias y la mala política. La peste negra que azotó durante más de un siglo a la Europa medieval era una enfermedad transmitida por las ratas, que en su pelaje transportan a las pulgas portadoras de la bacteria Yersinia pestis.
Nunca debió haberse separado la política de la ciencia, las artes y las humanidades: Lamán Carranza.
La idea de que el mundo material se forma por pequeñas partículas, indivisibles e invisibles al ojo humano, aparece por primera vez en los textos Vedas – que en sanscrito significa conocimiento – del pensador hindú Uddalaka Aruni, quien vivió en el Siglo VIII antes de nuestra era.
En las matemáticas trabajamos con diversos tipos de números que distinguimos por sus propiedades aritméticas: los números naturales, por ejemplo, nos sirven para contar, son el 1, 2, 3, etc. Si extendemos el conjunto de los naturales con el cero y los números negativos, obtenemos los llamados números enteros. Las fracciones enteras consisten de un numerador y un denominador entero pero distinto de cero, como es el caso de los números 2/5, 3/4, etc.
Los llamados números de Fibonacci tienen algo casi irresistible: son extraordinariamente simples de generar y, además, aparecen una y otra vez en la naturaleza, como si fueran una especie de estela matemática del crecimiento. No es casualidad que estén íntimamente ligados a la llamada “razón dorada”, ese número que desde la antigüedad se asocia con proporciones particularmente armónicas.