Lamán Carranza Ramírez es un divulgador científico, emprendedor y desarrollador de grandes proyectos. Es Abogado y Maestro en Derecho Parlamentario. Se desempeña como Director General de la revista Obsidiana: Ciencia y Cultura por México
La publicación reunió a 121 creadores, 12 escritores y científicos, 20 personas involucradas en la fotografía, corrección de estilo, comunicación y difusión, diseño museográfico, entre otras tareas.
Comienzo con una pregunta para quienes nos leen: ¿cuántas de las cosas que usamos todos los días creen que fueron inventadas por accidente?
El pudor es así, una máscara que protege la intimidad. Octavio Paz
Expresa el gobernador de Hidalgo que los investigadores en México son gente comprometida y preparada, lo que falta son recursos tecnológicos, económicos y voluntad política para que desarrollen sus proyectos
Todos soñamos alguna vez con ser astronautas o viajar en una nave por el Espacio, estar ahí donde pocos o ningún ser humano ha ido antes.
Hélène Courtois es descubridora de nuestro vecindario cósmico cercano en el universo, Laniakea, el grupo de galaxias al que pertenece la Vía Láctea. En su nuevo libro, editado en México por Grano de Sal, Courtois describe el proceso de descubrimiento de Laniakea y hace un retrato de los retos de las mujeres en la cosmografía.
Con el objetivo de acercar la ciencia y la tecnología de manera lúdica, creativa e inclusiva, se llevó a cabo el Zócalo de las Ciencias en el corazón de la Ciudad de México, coordinado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI) y PILARES de la CDMX.
La Revista Obsidiana dirigida por el hidalguense Lamán Carranza Ramírez recibió una mención especial durante la 17ª edición de La Noche de las Estrellas, el evento de divulgación científica más grande e importante de América Latina, realizado en Ciudad Universitaria ante más de 90 mil asistentes.
Cuando Plinio el Viejo murió a causa de una erupción del volcán Vesubio en el 79 d.C., Plinio el Joven, su sobrino, vaticinó que la trágica —pero épica— muerte de su tío pasaría a la historia.
En las matemáticas trabajamos con diversos tipos de números que distinguimos por sus propiedades aritméticas: los números naturales, por ejemplo, nos sirven para contar, son el 1, 2, 3, etc. Si extendemos el conjunto de los naturales con el cero y los números negativos, obtenemos los llamados números enteros. Las fracciones enteras consisten de un numerador y un denominador entero pero distinto de cero, como es el caso de los números 2/5, 3/4, etc.
Los llamados números de Fibonacci tienen algo casi irresistible: son extraordinariamente simples de generar y, además, aparecen una y otra vez en la naturaleza, como si fueran una especie de estela matemática del crecimiento. No es casualidad que estén íntimamente ligados a la llamada “razón dorada”, ese número que desde la antigüedad se asocia con proporciones particularmente armónicas.