Universidad Nacional Autónoma de México ¿Pueden las máquinas pensar, entender, sentir y ser conscientes? Esta pregunta la planteó por primera vez, en un entorno académico y científico, el matemático inglés Alan Turing, en el artículo Maquinaria Computacional e Inteligencia, publicado en 1950. En éste se incluye un experimento mental al que Turing llamó el juego de imitación, que después se popularizó como la prueba de Turing. Participan tres jugadores: una computadora y dos seres humanos (el entrevistador y el asistente). Los tres están en cuartos separados, pero se pueden comunicar por un teletipo para evitar reconocerse por la voz o visualmente. El propósito del entrevistador es identificar quién es la computadora y quién es el asistente, a través de una conversación sin restricciones en lenguaje natural. El objetivo de la computadora es hacerle creer al entrevistador que “ella” es el ser humano, para lo cual tiene que mentir, y gana cuando lo logra. El rol del asistente es auxiliar al entrevistador, respondiendo a sus preguntas con la verdad. Turing propuso que, si la computadora pasa la prueba, tendríamos que aceptar que ésta entiende, es consciente y tiene sentimientos.
"Tengo la gran idea de presentar todo el mundo material, todo lo que hoy sabemos sobre los fenómenos de los espacios celestes y la vida en la Tierra, desde las nebulosas estelares hasta la geografía de los musgos sobre las rocas de granito, todo en una sola obra."
Universidad Libre de Berlín Hoy en día se habla por todos lados de la inteligencia artificial (IA), es decir, de la inteligencia de las computadoras. Es un viejo sueño de la humanidad crear artefactos capaces de imitar el comportamiento humano o, incluso, superarlo.
La Sociedad Mexicana de Inteligencia Artificial (SMIA) surgió de las reuniones anuales de IA en México. Su fundación fue formalizada en 1987, siendo su Presidente Fundador el Dr. José Negrete Martínez, investigador de la UNAM y pionero de la cibernética en México.
Universidad de Bamberg, Alemania En la actualidad, la inteligencia artificial es omnipresente. Antes, si queríamos ver una nueva serie de televisión, le pedíamos ayuda a un amigo que conociera nuestros gustos; ahora esa decisión se la dejamos a la plataforma de streaming de nuestra preferencia. No obstante, en el caso de situaciones que cambian la vida, como el diagnóstico de una enfermedad, es crucial conocer las razones que hay detrás de un dictamen automatizado. Este solo ejemplo hace patente la necesidad de entender la toma de decisiones de sistemas de inteligencia artificial (IA).
Si reflexionamos acerca del proceso de aprendizaje, una de las primeras ideas que nos viene a la mente es que éste ocurre cuando se interactúa con el entorno. La interacción nos proporciona información sobre las consecuencias de nuestras acciones y de lo que podemos hacer para alcanzar alguna meta. Durante la interacción también podemos recibir información de retroalimentación en forma de premios o castigos. Si hacemos algo correctamente, podemos recibir un premio que nos hace sentir bien. Si hacemos algo mal, recibimos un castigo y esta información nos conduce a mejorar o cambiar nuestro comportamiento.
Investigador Titular, Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica Los avances recientes de la inteligencia artificial (IA) son sorprendentes, principalmente por los desarrollos en técnicas de aprendizaje. Esto se debe a tres factores: (a) la gran cantidad de datos disponibles en Internet, incluyendo texto, imágenes y videos; (b) el desarrollo del poder de cómputo, en particular los procesadores gráficos que permiten realizar muchas operaciones a la vez; y (c) los avances en los algoritmos de aprendizaje profundo.
La inteligencia artificial (IA), la gran tecnología disruptiva del siglo XXI, está transformando de manera significativa muchos aspectos de la vida humana. De hecho, ha dejado de ser una herramienta de interés exclusivo de expertos en ciencias de la computación, matemáticas y estadística. Poco a poco ha sacado de su zona de confort a abogados, psicólogos, médicos, comunicólogos, sociólogos y un larguísimo etcétera de personas que han visto el enorme reto que implica entender, desde sus respectivos campos de acción, esto que Klaus Schwab ha llamado la Cuarta Revolución Industrial.
Diplomático jubilado, Dr. en economía La aplicación de la inteligencia artificial (IA) para la realización de procesos y tareas en la economía nos permite hablar de una Cuarta Revolución Industrial. Ese es el enfoque dominante en el Foro Económico Mundial celebrado anualmente en Davos.
Los robots industriales, que son principalmente brazos mecánicos estacionados en un solo lugar y se usan principalmente en la manufactura, se introdujeron en las fábricas durante la década de los años sesenta del siglo pasado. Actualmente existe una base instalada de cientos de miles de robots industriales, sobre todo en la industria automotriz.
Xóchitl Guadalupe Cruz López es chiapaneca, vive en San Cristóbal de las Casas, tiene trece años de edad y es excepcional. El 11 de febrero de 2018, a los ocho años, se convirtió en la primera niña en recibir el Reconocimiento ICN a la Mujer, otorgado por el Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue premiada por su diseño de un calentador de agua construido con materiales reciclables y que funciona a partir de energía renovable producida por el Sol. Xóchitl, junto con otros miles de niños, ha aprendido a indagar sobre el mundo que le rodea, comprenderlo mejor y desarrollar habilidades para resolver problemas. Desde que tenía cuatro años participa en Pauta, un proyecto que busca impulsar el talento para las matemáticas y las ciencias en niños y jóvenes.
El 1 de octubre de 1957 los soviéticos colocaron en órbita el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik 1, cuya señal de radio se escuchaba en los receptores de tierra como un “bip, bip, bip…”, que para los norteamericanos fue una especie de insulto desde el cielo. Su orgullo estaba maltrecho.
Combinar teatro y ciencia se antoja, suena bien y es que, en general, las ciencias parecieran combinar con todo, son como la mezclilla de los temas, se lo puedes poner a cualquier asunto y queda; además de que le da cierto aire de credibilidad. Cuántas veces no escuchamos la frase “científicamente comprobado” o “la ciencia de”… y aquí se puede poner cualquier cosa. Evidentemente, las artes entran en las posibilidades y el teatro no es la excepción.
Los talleres recreativos y la experiencia de la ciencia Museo de Ciencias de la Universidad Autónoma de Zacatecas Me vuelvo a emocionar nada más de recordarlo. Yo tenía unos 12 años cuando viví una experiencia fascinante en un taller en el Museo de Ciencias de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
Concurso Nacional Femenil. Olimpiada Mexicana de Matemáticas Una gran parte de la población sufrió —o sufre— con las matemáticas en la escuela, y muy probablemente las olvidaron en el instante en que aprobaron su último examen. Se suele pensar que son áridas, mecánicas y aburridas. En la Olimpiada Mexicana de Matemáticas (OMM) nos dedicamos a acercarlas de formas creativas, retadoras y divertidas a la niñez y juventud de nuestro país.
Los museos son el reflejo de las sociedades que los construyen, promueven, mantienen, y colocan en ellos la evidencia tangible o intangible de gran valor. En estos recintos podemos encontrar objetos raros, únicos, extraños, de peso histórico, o incluso curiosos. Todas estas colecciones que se traducen a su vez en historias y conceptos, nos dan también identidad y pertenencia como comunidad.
Hay juegos que no terminan cuando cae la tarde. Permanecen en el cuerpo, en la memoria de los pueblos y en la manera en que una civilización entiende el movimiento del mundo.
calendar_month 28 de mayo de 2026