En los últimos meses muy posiblemente has escuchado alguna noticia relacionada con el fentanilo, enfocada principalmente en temas de seguridad (como “Incauta Sedena 44 kilogramos de fentanilo…”) o en mostrar los efectos de esta sustancia (se habla de ella como la droga “zombie”).
El consumo de drogas es un problema de salud pública mundial. Las noticias mencionan con frecuencia que el fentanilo, un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína, circula en nuestro país. En México, alrededor del 10% de la población de entre 12 y 65 años ha consumido drogas ilegales alguna vez en la vida y los jóvenes son muy vulnerables.
La atención apropiada a los problemas de adicciones en las sociedades modernas requiere una estrategia basada en la construcción de un sistema de salud universal y de calidad, en el que se reconozca que no son un asunto que sólo afecta a un pequeño grupo de la población, y que están relacionadas con condiciones económicas, sociales y psicológicas.
Habitamos un planeta vivo, donde existen miles de plantas, árboles, animales, insectos, hongos, microorganismos y seres humanos. A lo largo de la historia de la humanidad, botánicos y biólogos, entre otros científicos, han descrito alrededor de 374 mil especies diferentes de plantas. Esta clasificación nos sirve para conocer sus semejanzas y sus características y comprender sus efectos al comerlas, olerlas o estar en contacto con la piel.
El amplio desarrollo de las drogas sintéticas, como las metanfetaminas o el fentanilo, implica un gran reto para la salud pública y para todos los niveles de gobierno.
En el siglo XXI la humanidad se encontró en una encrucijada: nunca antes la velocidad del desarrollo de la ciencia, la tecnología y las fuerzas productivas había alcanzado una magnitud como la del siglo anterior; lo que produjo un salto cualitativo que se denominó revolución científico-técnica.
El cambio climático ya repercute sobre los ecosistemas y las sociedades humanas. El efecto más evidente es la elevación de la temperatura de la atmósfera; los medios de comunicación constantemente reportan que “es el mes (o año, o década) más cálido en registro”1 y, desafortunadamente, la tendencia no tiene visos de detenerse.
La pesca es una de las principales actividades productivas primarias en el mundo; genera unos 90 millones de toneladas de alimentos cada año y emplea a alrededor de 38 millones de personas. A diferencia de otras actividades primarias, como la agricultura y la acuicultura, depende de las poblaciones silvestres de las diferentes especies de captura, y es por ello más sensible a los cambios ambientales en los ecosistemas acuáticos.
Reflexionemos en el tiempo: hace 15 mil millones de años se formó el Universo y hace 4 mil 500 millones, la Tierra. Cuatro billones de años atrás, comenzó la vida en muchas de sus formas. De esas, algunas se extinguieron (como los dinosaurios) y otras han evolucionado, formando la gran biodiversidad que habita nuestro planeta. En ese camino de evolución, el Homo sapiens, única especie de los homínidos que aún perdura, apareció hace 100 mil años. Por lo que la madre Tierra tiene 20 mil veces más años de “experiencia” que nosotros.
Hace tiempo, durante un viaje a Dzilam de Bravo, Yucatán, observamos “arbustos”, “zacate” y un cierto color en el agua de la costa. Luego de estar en contacto con estos elementos por varios días surgió una duda: ¿acaso tienen alguna función? Años después, estudiamos biología y entendimos la importancia de los ecosistemas costeros.
Desde el descubrimiento de los rayos X por el científico alemán Wilhelm Conrad Röntgen en 1895, las ciencias naturales y médicas avanzaron enormemente gracias a las herramientas que proporciona la radiología, la cual utiliza estos rayos para explorar, desde el estado de salud de un individuo hasta un ecosistema completo.
Todos hemos escuchado hablar de la materia oscura: una cantidad inmensa de partículas en el Universo que son invisibles pues no absorben, reflejan, ni emiten luz, pero cuyos efectos determinan en buena medida el funcionamiento del cosmos. En la biología hay algo muy parecido: los parásitos.
El Antropoceno es una unidad de tiempo geológico que, si bien no es reconocida universalmente1, se utiliza para referirse al período actual de la historia de la Tierra. Se caracteriza por los cambios en el clima del planeta y las alteraciones a la biosfera debidas a la introducción y acumulación de materiales exógenos producidos por distintas actividades humanas.
El mar siempre atrajo mi atención. Explorar sus vastas profundidades y comprender las variables que definen los patrones de la diversidad biológica reafirman la importancia del océano. Siempre, como mujer, encontré apoyo para poder estudiar el océano y descubrir nuevos ecosistemas asociados a los fondos marinos.
Sólo he tenido la oportunidad de disfrutar un eclipse total de Sol, el de 1991, y jamás lo olvidaré. Ya estudiaba la maestría en Astrofísica, pero de no haberlo hecho, seguramente me habría empujado a seguir esta carrera. Puedo describir lo que sucedió: el cielo se oscureció, aparecieron las estrellas brillantes y algunos planetas, las aves se confundieron con la noche y buscaron sitio para dormir, se pudo apreciar la corona y el llamado anillo de diamantes, pero no puedo explicar completamente lo que sentí.
Tenía 12 años, era verano y, junto con otros chicos de mi edad, estaba en un curso de cuatro semanas en un jardín enorme al norte de la Ciudad de México. No recuerdo haber sabido hasta ese momento nada sobre el espectáculo del que sería testigo. Cerca de medio día nos repartieron unos cartoncitos con algo que parecía un papel metálico para observar un fenómeno astronómico maravilloso: un eclipse de Sol.
El futbol y las matemáticas están intrínsecamente ligados, aunque de bote pronto no lo parezca. El deporte está atravesado por factores psicológicos, emocionales, históricos, sociológicos y, por supuesto, biológicos, pero las matemáticas juegan un papel trascendental en la industria deportiva moderna.
Las protestas surgidas en Brasil durante el Mundial de 2014, identificadas con consignas como “No habrá Copa” y “FIFA, vete a casa”, reunieron a miles de personas inconformes con el uso de recursos públicos destinados al torneo, mientras persistían carencias en sectores como salud, educación y vivienda.
calendar_month 13 de junio de 2026