Todos hemos escuchado hablar de la materia oscura: una cantidad inmensa de partículas en el Universo que son invisibles pues no absorben, reflejan, ni emiten luz, pero cuyos efectos determinan en buena medida el funcionamiento del cosmos. En la biología hay algo muy parecido: los parásitos.
El Antropoceno es una unidad de tiempo geológico que, si bien no es reconocida universalmente1, se utiliza para referirse al período actual de la historia de la Tierra. Se caracteriza por los cambios en el clima del planeta y las alteraciones a la biosfera debidas a la introducción y acumulación de materiales exógenos producidos por distintas actividades humanas.
El mar siempre atrajo mi atención. Explorar sus vastas profundidades y comprender las variables que definen los patrones de la diversidad biológica reafirman la importancia del océano. Siempre, como mujer, encontré apoyo para poder estudiar el océano y descubrir nuevos ecosistemas asociados a los fondos marinos.
Sólo he tenido la oportunidad de disfrutar un eclipse total de Sol, el de 1991, y jamás lo olvidaré. Ya estudiaba la maestría en Astrofísica, pero de no haberlo hecho, seguramente me habría empujado a seguir esta carrera. Puedo describir lo que sucedió: el cielo se oscureció, aparecieron las estrellas brillantes y algunos planetas, las aves se confundieron con la noche y buscaron sitio para dormir, se pudo apreciar la corona y el llamado anillo de diamantes, pero no puedo explicar completamente lo que sentí.
Tenía 12 años, era verano y, junto con otros chicos de mi edad, estaba en un curso de cuatro semanas en un jardín enorme al norte de la Ciudad de México. No recuerdo haber sabido hasta ese momento nada sobre el espectáculo del que sería testigo. Cerca de medio día nos repartieron unos cartoncitos con algo que parecía un papel metálico para observar un fenómeno astronómico maravilloso: un eclipse de Sol.
El estudio del Sol tiene un impacto significativo en la vida de cada habitante de nuestro planeta. La sociedad actual depende cada vez más del uso de la tecnología, como la que se basa en el uso del posicionamiento terrestre a través de satélites (Global Navigation Satellite System, GNSS), por citar un ejemplo. Sin embargo, particularmente esta tecnología puede verse afectada ante la presencia de fenómenos energéticos en el Sol, que generan la emisión de radiación o partículas. Por situaciones como esta, es vital estudiar y descubrir nuevos conocimientos sobre nuestra estrella que nos brinden oportunidades para educar, concientizar y fascinar a la sociedad.
Desde un lejano pasado, los seres humanos han observado la bóveda celeste, maravillándose por su belleza y la regularidad de sus movimientos, un incentivo intelectual hacia un razonamiento analítico que describa el Universo. Las culturas de la antigüedad idearon métodos para entender los mecanismos de esa dinámica cósmica que hoy en día aún puede admirarse en documentos, artefactos mecánicos y a través de estructuras arquitectónicas orientadas hacia eventos celestes. Como parte de Mesoamérica, en la época prehispánica en México se desarrollaron prácticas que demuestran el papel fundamental que jugó la astronomía en su evolución cultural.
Los eclipses han intrigado y maravillado desde hace siglos a la humanidad. Aunque responden a un proceso natural y cíclico del Universo, que nos da cuenta de los movimientos de traslación y rotación del Sol, la Luna y la Tierra, los eclipses también nos permiten adentrarnos en el pasado y conocer cómo fueron asociados a creencias y prácticas específicas en distintas épocas y culturas en el mundo, que perduran o tienen notables similitudes con algunas creencias que existen al día de hoy.
De todos los cuerpos celestes que observamos a simple vista, la Luna es muy especial porque es la única que cambia su apariencia a nuestra mirada; además, su ciclo de fases ayudó a establecer al mes como unidad de tiempo intermedia entre el día y el año. Su presencia incluso está asociada al romanticismo y el romance, aunque también ha dado lugar a leyendas oscuras, como la del “hombre lobo” y se creía que podía producir trastornos mentales, de ahí la expresión “lunáticos”.
Las mitologías antiguas dieron a los eclipses solares un carácter mágico y tuvieron una importancia capital en épocas en las que religiones y gobiernos compartían el control de la sociedad. Algunas civilizaciones mesoamericanas definieron a los eclipses como marcadores de cambio de época e hicieron grandes esfuerzos por determinar sus efemérides. Los eclipses eran pruebas visibles de la lucha de las deidades en los cielos y predecirlos era conocimiento sagrado.
La ciencia es la mirada alerta de la conservación de la biodiversidad. La ciencia observa, registra y evalúa todo aquello que de otra forma pasaría desapercibido.
Una calle empedrada de la colonia Guerrero acogía el hogar que tuve cuando niño.
El uso de especies exóticas en zonas urbanas puede traer graves consecuencias en los ecosistemas urbanos y aledaños.
Los humedales son ecosistemas de transición entre la tierra y el agua. Tienen poca profundidad y su suelo está cubierto de agua, por lo menos una parte del año; estas condiciones de humedad han seleccionado a plantas y animales muy bien adaptados a estas características.
Los astros fueron objetos de intriga y reflexión desde las primeras sociedades humanas; a lo largo de muchos siglos se cuestionó su significado y naturaleza. Al observarlos fue posible distinguir sus diferencias e identificar el movimiento errático de los planetas a diferencia de las estrellas fijas.
En este número de Supermáquinas, nos sumergimos en las profundidades de la física y en las fronteras de la ciencia. La física de altas energías es también una proeza de la ingeniería pesada. Hablamos de anillos de kilómetros de circunferencia, imanes que operan a temperaturas más frías que el espacio profundo y sensores que capturan colisiones miles de veces por segundo.
La curiosidad es una fuerza discreta pero persistente. Suele empezar con algo pequeño: una pregunta que asalta al mirar el cielo o al desarmar un objeto para entender cómo funciona. Sin embargo, cuando esa chispa se organiza y se suma a la voluntad de cientos de personas, deja de ser una inquietud individual para convertirse en algo monumental. El resultado son las "supermáquinas", la materialización física de una apuesta colectiva por lo desconocido que va mucho más allá de la simple ingeniería.
calendar_month 13 de marzo de 2026