Este detector gigante en Argentina estudia los rayos cósmicos (partículas del espacio con energía extrema) usando tanques de agua y telescopios para "escuchar" el universo, un proyecto donde científicos mexicanos descifran los procesos más violentos del cosmos desde la Tierra.
La ciencia suele nacer de la necesidad, como el abrelatas que tardó 50 años en seguir a la lata, pero hoy los aceleradores de partículas —máquinas que impulsan materia a energías extremas— demuestran que la investigación básica no es un lujo, sino el motor que permite desde tratar tumores hasta purificar agua.
Aunque las partículas son invisibles, detectores como el MPD en el complejo NICA permiten rastrear su paso al interactuar con la materia, logrando recrear el plasma de quarks y gluones (QGP), una "sopa" caliente que existió justo después del Big Bang y que nos revela de qué estamos hechos.
En el LHC (Gran Colisionador de Hadrones), el experimento ALICE utiliza tecnología mexicana como el detector V0A para estudiar el origen del universo, demostrando que México no solo analiza datos, sino que construye las herramientas de precisión necesarias para entender la evolución de la materia.
Un acelerador no busca velocidad, sino energía medida en GeV (gigaelectronvoltios) para transformar esa fuerza en nuevas partículas según la fórmula $E=mc^2$; es un rompecabezas de ingeniería donde imanes y campos eléctricos se unen para explorar los límites de la realidad física.
La física de partículas impulsó la Inteligencia Artificial por pura necesidad, creando sistemas llamados triggers para filtrar billones de datos en microsegundos, una tecnología que hoy regresa de los laboratorios para optimizar nuestra vida digital y la medicina moderna.
Un sincrotrón funciona como un microscopio gigante que usa luz especial para ver estructuras moleculares, siendo una infraestructura estratégica que otorga soberanía tecnológica a los países al permitirles diseñar sus propias vacunas, materiales y microprocesadores de alta potencia.
Al colisionar núcleos de plomo, el LHC recrea microsegundos del Big Bang en una "gota" de plasma donde los componentes de los átomos fluyen libres, permitiéndonos estudiar bajo la QCD (Cromodinámica Cuántica) cómo la energía se convirtió en la materia estable que hoy nos forma.
En 1960, México y Corea del Sur partían de condiciones económicas similares. Décadas después, la diferencia entre ambos países refleja el impacto de apostar —o no— por la ciencia, la tecnología y la innovación. La inversión en conocimiento puede transformar la competitividad, la economía y el bienestar de toda una sociedad.
Esta historia tiene lugar en el área de lagunas costeras del Istmo Sur de Tehuantepec, al momento de la conquista y primeros años del orden colonial. El contacto entre pueblos con orientaciones ecológicas y niveles de organización social diferentes permite el desenvolvimiento de procesos de intercambios materiales y simbólicos que forman parte de la evolución social.
Nacida en el corazón de Tehuantepec, Oaxaca, un 24 de noviembre de 1837, Juana Romero emergió de un linaje arraigado en la historia de la región.
Cada año, a finales de junio, entre los chontales de la costa de Oaxaca, en San Pedro Huamelula, tiene lugar un ritual que recientemente ha llamado la atención de un gran público: la boda de una lagarta con el presidente municipal. Se celebra en el marco de las fiestas en honor a San Pedro Apóstol, el patrono del pueblo.
Históricamente, las mujeres istmeñas han fungido un rol importante en las casas y en los mercados. Viajeras, comerciantes, cocineras, bordadoras, amas de casa, esposas, madres, abuelas, hijas y nietas pertenecientes a los grupos indígenas que habitan la región del Istmo de Tehuantepec: ikoots, zapotecas, chontales, zoques y mixes, todas conservan, protegen, resguardan y transmiten saberes, de generación en generación, como una forma de resistencia ante los cambios alimentarios.
Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, se conoce como ciudad de la eterna fiesta, con sus fiestas de mayordomías, ya sean patronales, titulares (Saa Guidxi, fiestas del pueblo) o velas. Cada mayordomía, que dura siete días, cuenta con su propia estructura: su música, su danza, su indumentaria y su gastronomía.
En este número de Supermáquinas, nos sumergimos en las profundidades de la física y en las fronteras de la ciencia. La física de altas energías es también una proeza de la ingeniería pesada. Hablamos de anillos de kilómetros de circunferencia, imanes que operan a temperaturas más frías que el espacio profundo y sensores que capturan colisiones miles de veces por segundo.
La curiosidad es una fuerza discreta pero persistente. Suele empezar con algo pequeño: una pregunta que asalta al mirar el cielo o al desarmar un objeto para entender cómo funciona. Sin embargo, cuando esa chispa se organiza y se suma a la voluntad de cientos de personas, deja de ser una inquietud individual para convertirse en algo monumental. El resultado son las "supermáquinas", la materialización física de una apuesta colectiva por lo desconocido que va mucho más allá de la simple ingeniería.
calendar_month 13 de marzo de 2026